Historia y curiosidades
El Audi Sport Quattro S1 llegó en 1985 como la evolución definitiva del Quattro dentro del Grupo B de rallies, la categoría más extrema que ha conocido el automovilismo. Partía de una distancia entre ejes acortada respecto al Quattro original para ganar agilidad, y montaba un motor de cinco cilindros turboalimentado que en sus versiones más potentes superaba ampliamente los 500 CV, unido a la tracción integral permanente que Audi había introducido pocos años antes en competición. Pilotos como Walter Röhrl y Michèle Mouton lo llevaron a la victoria en algunas de las pruebas más duras del Campeonato del Mundo de Rally.
El S1 se hizo célebre por su descomunal potencia, su característico retardo de turbo seguido de una aceleración brutal, y el rugido de su motor de cinco cilindros, que se convirtió en una de las bandas sonoras más reconocibles del rally de los años 80. En 1987, Walter Röhrl pilotó una versión del S1 hasta lo más alto de la carrera de Pikes Peak, estableciendo un nuevo récord que quedó grabado en la memoria de los aficionados. El fin abrupto del Grupo B ese mismo año, motivado por su peligrosidad, convirtió al Quattro S1 en el símbolo de una era irrepetible del automovilismo.