Historia y curiosidades
El Ford de 1936, en su versión Cabriolet descapotable, formó parte de la gama Ford V8 que la marca comercializaba en la segunda mitad de los años 30, en plena era dorada del diseño automovilístico americano previo a la Segunda Guerra Mundial. Su carrocería de líneas redondeadas, guardabarros pronunciados y parrilla cromada reflejaba el estilo art déco que dominaba el diseño industrial de la época, mientras que su motor V8 flathead, popularizado por Ford pocos años antes, lo convertía en un coche relativamente asequible pero con buenas prestaciones para el momento.
El motor V8 flathead que montaban estos Ford de mediados de los años 30 fue una de las grandes innovaciones técnicas de Henry Ford, al poner por primera vez un motor de ocho cilindros en V al alcance de compradores de clase media, algo hasta entonces reservado a marcas de lujo. Los Ford Cabriolet de esta época se hicieron además muy populares años después entre los aficionados al hot rod y al custom americano, que los utilizaban como base para modificaciones, y hoy son piezas muy apreciadas en concursos de coches clásicos y encuentros de la escena rod & custom en Estados Unidos.