Historia y curiosidades
El proyecto Lada Poisk nació en la Unión Soviética a finales de los años ochenta con el objetivo de llevar a la marca AvtoVAZ, fabricante del Lada, a competir en el Rally Dakar, entonces la referencia mundial en pruebas de resistencia todoterreno. Aunque el Samara T3 tomaba su nombre del modelo de calle Lada Samara, su parecido era sobre todo estético: bajo la carrocería se escondía un chasis tubular específico para competición, muy alejado mecánicamente del turismo de producción, propio de los llamados prototipos "T3" que definía la reglamentación de la época para vehículos todoterreno ligeros.
El programa supuso un esfuerzo notable para la industria soviética, que en plena etapa final de la URSS y posterior transición rusa buscaba demostrar su capacidad técnica en un escaparate internacional dominado por marcas occidentales como Peugeot, Mitsubishi o Citroën. Participar en el Dakar con un vehículo de desarrollo propio, en condiciones logísticas y presupuestarias muy alejadas de las de los grandes equipos de fábrica europeos, convirtió al Samara T3 en un símbolo de la ambición —y de las limitaciones— de la industria del motor soviética en sus últimos años de existencia.