Historia y curiosidades
El Cosmo Sport (conocido internamente como L10A) nació del ambicioso programa de motor rotativo que Toyo Kogyo, la matriz de Mazda, inició a comienzos de los años 60 tras licenciar la tecnología Wankel de NSU. Un equipo de ingenieros liderado por Kenichi Yamamoto —apodado después "los 47 samuráis" por el número de miembros— pasó años resolviendo el problema de las marcas de traqueteo en los sellos de los ápices de los rotores antes de que el coche pudiera salir a la venta. Presentado en 1967 con un motor birrotor de 982 cc y una potencia de 110 CV, el Cosmo Sport fue el primer coche de producción de Mazda equipado con motor rotativo, y en 1968 llegó la serie II, con distancia entre ejes más larga y 128 CV.
Solo se fabricaron alrededor de 1.176 unidades entre ambas series, lo que convierte al Cosmo Sport en uno de los Mazda clásicos más raros y cotizados en subastas. El diseño, obra de Fumihiro Hoshiya, mezclaba líneas de gran turismo europeo con una carrocería futurista muy alargada, pensada para acomodar el compacto motor rotativo. El modelo nunca se exportó de forma oficial a Europa o Estados Unidos, por lo que su fama se construyó casi por completo dentro de Japón y entre coleccionistas especializados en la historia del motor rotativo Mazda.