Historia y curiosidades
El Citroën 2CV se presentó en el Salón del Automóvil de París de 1948, tras años de desarrollo marcados por la Segunda Guerra Mundial, que obligó a ocultar los primeros prototipos para que no fueran requisados. Concebido para motorizar a la Francia rural, debía cumplir un encargo muy concreto de Citroën: transportar a cuatro personas y una carga voluminosa a una velocidad moderada, por caminos sin asfaltar, con un consumo mínimo de combustible. Su motor bicilíndrico refrigerado por aire, su suspensión de gran recorrido y su ligereza general dieron como resultado un coche extremadamente sencillo pero muy eficaz para su cometido.
El 2CV se mantuvo en producción durante más de cuatro décadas, hasta 1990, con cambios estéticos y mecánicos mínimos, lo que lo convirtió en un símbolo de continuidad y sencillez frente a la evolución constante del resto de la industria. Se fabricaron millones de unidades en distintas plantas de Europa, África y América, y el modelo dio lugar a numerosas variantes, desde furgonetas como la AZU hasta versiones de safari con techo desmontable. Hoy es uno de los iconos más reconocibles del automovilismo francés y un habitual en encuentros de coches clásicos en toda Europa.