Historia y curiosidades
El Dodge Viper GTS Coupe llegó a mediados de los años 90 como evolución de la Roadster original presentada en 1992, añadiendo un techo fijo tipo cupé que mejoraba tanto la rigidez estructural como la aerodinámica del coche. Mantenía la filosofía de la Viper: un V10 de gran cilindrada, poca electrónica de ayuda a la conducción y un carácter crudo, pensado para ofrecer una experiencia de conducción directa y exigente. El diseño del GTS, con su prominente capó abombado y las dos franjas que recorrían la carrocería de punta a punta, se inspiró abiertamente en los Shelby Cobra Daytona Coupe de los años 60.
El GTS Coupe se hizo un nombre propio en competición, con versiones de carreras basadas en él que lograron victorias en pruebas de resistencia como las 24 Horas de Le Mans en categoría GT durante los años 90. Su V10, heredado de la gama de camiones de Dodge y adaptado para uso deportivo, ofrecía una cifra de par motor descomunal para la época, lo que se tradujo en aceleraciones brutales pero también en una reputación de coche exigente y difícil de dominar sin experiencia. Esa combinación de potencia bruta y diseño agresivo convirtió al GTS en uno de los deportivos americanos más recordados de los años 90.